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Historia de Salamá

Se sabe que el miércoles de Pascua de 1,562 murió Fray Pedro de Angulo en Salamá, uno de los fundadores del convento de Guatemala y el primer Obispo designado al territorio. En esa fecha, Salamá ya tenía varios años de existir como pueblo. Así la ciudad de Salamá sería fundada por los dominicos aproximadamente entre 1550 y 1560, como capital del área conocida como La Verapaz.

 

Según algunos cronistas, desde 1574, Baja Verapaz formaba parte de provincia de la Verapaz. Durante esa época, La Verapaz incluyo lo que ahora son los departamentos de Alta y Baja Verapaz, El Progreso, Zacapa, Chiquimula e Izabal. Así se cree que los primero habitantes y pobladores de Salamá, fueron Pipiles. Además, se cree que los habitantes españoles y criollos se organizaron y formaron las áreas pobladas vecinas usando a Salamá como base.
Juan de Pineda pro 1594 se refirió al poblado en su descripción de la provincia de Guatemala: “El pueblo de Salamá está tres leguas adelante desde pueblo de Tequesistlán. Es pequeño, tendrá como treinta vecinos, poco más y son de los esclavos que liberó el licenciado Cerrato que se recogieron allí. Están asentados en un llano, tierra templada y sana; tienen las granjerías y cosechas que los del pueblo de Tequesistlán.

 

 

 

ORIGEN DEL NOMBRE SALAMÁ

 

ETIMOLOGÍA: Tzalamhá, Tzalam= Cárcel, há= Agua. Cárcel o trama de agua
El vocablo “Salamá” se escribió antes procurando cantar los sonidos meramente nativos así Tzalamhá. Este vocablo está compuesto por “Tzalam” que en lengua nativa significa “cárcel o trama que rodea” y la terminación “há” que se pronuncia “ja”, dándole una suave sonoridad a la jota, que quiere decir agua. Tzalamá etimológicamente significa “Cárcel o trama de agua”.

También según el escritor e historiador Jorge Luis Arriola en su libro “El Libro de las Geonimias de Guatemala” la palabra Salamá significa “Casa de Tablas “ o “RÍO DE TABLAS” de las voces Quichés Tzalam: Tabla, plancha, pendiente de una montaña y ha: casa. En lengua quiché Salamá significa “río de tablas” o “tablas sobre el agua” (ya que los habitantes originales del área, los Pipiles utilizaban tablas como canoas para transportarse).

* Fuente:
Revista. Feria Titular de Salamá
LOS PIPILES
Sus primeros habitantes fueron familias nómadas de habla náhuatl provenientes del actual México, antes y después de la presencia española, se asentaron en este valle al encontrar condiciones propias para habitar, formaron posiblemente al principio un caserío, que fue evolucionando a poblado, hasta llegar a ser la ciudad que es visible actualmente.

Estos emigrantes introdujeron a Guatemala la lengua pipil, la cual se practicó por los habitantes del este de las tierras de Salamá, especialmente en el área que ocupa actualmente San Agustín Acasaguastlán y otros sitios del Valle del Motagua.

Los pipiles del actual territorio de Guatemala, en la época precolombina fueron conquistados por los Quichés, por lo que realizaron entre ellos pactos de paz. Fueron gobernados por un Jefe Supremo y cuatro capitanes que exigieron los tributos a los vasallos.

La actividad principal de los grupos del habla pipil fue la agricultura, cultivaron el cacao que era vendido a los Tlaxcaltecas y el maíz para consumo local.

Se cree que por la influencia mexicana en esta región se rindió veneración a varias deidades, entre las que se menciona el Sol y el Venado, que aún aparecen en los bailes tradicionales de la zona. Además se realizaban sacrificios humanos para apaciguar la furia de sus dioses.

El exceso de tributación y otros problemas sociales provocó que el grupo pipil se rebelara contra su Jefe, logrando que los años siguientes fueran de paz, lo que les permitió asentarse en tierras del pacífico.

Las poblaciones pipiles reubicadas en lo que hoy es el Departamento de Escuintla fueron aniquiladas en cruentas luchas por los españoles, comandados por Pedro de Alvarado. Los grupos que se encontraban en tierras de “Tezulutlán” o “Tierras de Guerra”, resistieron los combates y formaron la Verapaz en 1,548.
Después se efectuó la toma pacifica de este territorio por los frailes dominicos, quines se dedicaron a convertir al cristianismo a los aborígenes y agruparlos en pueblos. Posiblemente la conversión de Salamá, tuvo lugar en 1,552, después de lo cual se inició la construcción de su templo.

Después de esta fecha las noticias acerca de Salamá son escazas, únicamente se tienen algunos datos aislados encontrados en las crónicas escritas en el período Colonial. Sólo se sabe que produjo cacao, y que administrativamente quedó asignada a la Provincia de la Verapaz.
CONQUISTA PACIFICA
La conquista pacífica de esta área se dio luego de constantes intentos y fracasos de sojuzgar a los indígenas por Pedro de Alvarado, quien decidió en 1,528 invitar a los frailes dominicos para ir a realizar una conversión pacífica entre los habitantes de las “Tierras de Guatemala” de Tezulutlán.

 

Para entonces los hispanos se preparaban para incursionar nuevamente en esta región, por lo que intervinieron los dominicos, aconsejando une “Conquista Pacífica”.Fray Bartolomé de las Casas ofreció enseñar la doctrina y así ir convenciendo a la gente que habitaba esas tierras de aceptar el cristianismo.
El proyecto de la conquista pacífica de Tezulutlán fue recibido en 1,543, por el Juez de Residencia Alonzo de Maldonado, oidor de la Audiencia de México, quien consideró aceptable el proyecto por el Padre de las Casas. En ese año se firmó una capitulación en la que se indicaba que los indios, reducidos a le fe por los dominicos, y a la autoridad del Rey de Castilla, no podrían ser encomendados a persona alguna, previendo así que en cinco años los españoles no deberían penetrar por las tierras que serían “Conquistadas” espiritualmente por los frailes de Santo Domingo.

Así se inició la evangelización de los naturales, como la mayor empresa registrada en la historia del Mundo Nuevo. Los religiosos se dedicaron a aprender los idiomas de la región, especialmente de Tezulutlán cuyas tierras no habían podido ser tomadas por los españoles, por la valentía y belicosidad de sus habitantes.
ORGANIZACIÓN DE LA CONQUISTA
Con la participación de Fray Bartolomé, Fray Rodrigo de Landa, Fray Pedro de Angulo y Fray Luis de Cáncer se inició la preparación de la Conquista Pacífica de esas tierras.
Como medios para lograrla usaron el conocimiento de las lenguas que hablaban en la provincia, que abarcaban todo lo que ahora es el Quiché, hasta Sacapulas, Baja y Alta Verapaz.

Prepararon versos, en los que cantaban historias sobre la creación del mundo y la existencia de un Dios Supremo, las cuales eran enseñadas a mercaderes que conocían esas tierras y que estaban convertidos al cristianismo y que viajaban constantemente por este territorio. Ellos repetían las coplas, con armoniosas melodías, logradas con instrumentos autóctonos con la finalidad de deleitar los oídos de los naturales y a la vez enseñarles la religión cristiana. Les distribuían objetos traídos de Europa como espejos, campanitas, tijeras, collares, y cuchillos. En agosto del mismo año les enviaron al Quiché, donde habitaba un cacique llamado Zamaneb, temido en la comarca.

 

Los mercaderes se ganaron la confianza del cacique e instalaron sus ventas a donde la gente acudió a conocerlas y a escuchar las copias que cantaban, las que fueron del agrado del cacique y de los principales. Se interesaron en conocer a las personas que les habían enseñado estas canciones, enviando al hermano del cacique con los mercaderes para invitar a los dominicos a llegar a sus tierras a enseñarles.

Al regresar los enviados a Santiago de Guatemala, hicieron la relación del viaje a Fray Bartolomé de las Casas y demás padres, designando a Fray Luis de Cáncer a realizar la primera incursión religiosa en las “Tierras de Guerra”, llevando con él presentes de Castilla, cruces e imágenes.

Cuando llegaron al territorio del cacique, fueron recibidos con gran fiesta, habiendo realizado hasta arcos triunfales en la entrada de la región.

Por la veneración con que fue recibido el fraile dominico, el cacique mandó erigirle una iglesia y al realizarse la primera misa quedó impresionado, decidiendo hacerse cristiano, siendo el primero que derribó sus santos y recibió el Bautismo en el Nombre de jesús, dándole el nombre de Don Juan. Fray Luis, vio tan propicio el terreno para la fe cristiana que determinó permanecer en esa tierra para predicar y enseñarla hasta que los conversos pidieron ser bautizados. Fray Luis, confió con la ayuda de Don Juan que mandó a decir a los pueblos vecinos del Nuevo Dios y que debían destruir sus dioses y no oficiarles sacrificios.
FUNDACIÓN DE PUEBLOS E IGLESIAS
Fray Bartolomé partió a la provincia de Tezulutlán en compañía de Fray Pedro de Angulo, dándose cuenta de la necesidad que más religiosos ayudarán a la conversión de los naturales y de sacerdotes en las montañas para fundar pueblos.

Los padres dominicos comenzaban a ver sitios propicios para ser habitados, sembraban milpa y comenzaron a fundar casas, conociéndolos por constructores.

 

El primer pueblo fundado por los dominicos, según se conoce fue el de Tococitlán o Rabinal en 1,537 (o 1,542 ?) a una legua de donde se encuentra actualmente, allí edificaron una iglesia para oficiar misa todo los días, lo que le dio un aspecto de ciudad, para que la gente se organizara en poblados con libertad. Esto despertó la curiosidad de los señores de Cobán, quienes bajaron a conocer como era la nueva vida de la gente de Rabinal.

En 1,543, regresó a Tezulutlán Fray Luis, encontrandose con más pueblos fundados, con gobiernos organizados. Llevó cartas del Rey que protegían a los indios de los diez pueblos establecidos por los dominicos, entre los cuales aún no aparece Salamá.

En 1,545, Fray Domingo Vicó pidió ser asignado a la región de Tezulutlán y se encargó de la dirección de la construcción de 3 o 4 iglesias. CUando fue superior de Cobán, cada pueblo de los fundados ya contaba son su iglesia y junto a ella un pequeño convento donde se hospedaban los padres cuando llegaban a predicar. Fray Domingo fue electo Prior de Cobán en 1,555.

En 1,547 se cambió el nombre de Tezulutlán o Tierra de Guerra por el de las Verapaces de acuerdo a Cédula Real.

En real Cédula fechada en Valladolid en 1,558, el rey Felipe II mandó que el Presidente y Oidores de la Audiencia de Guatemala, se reunieran con los religiosos para tratar sobre las fundaciones de los pueblos.

El primer obispo que tuvo a su cargo las Verapaces fue Fray Pedro de Angulo, nombrado por Carlos V en 1,560. Fue conservador del convento de Santiago de Guatemala y Cobán, en donde se le conoció como fundador de la cofradía de la Virgen del Rosario. Gobernó hasta 1,562 y murió en el convento de Salamá, que él fundó.

Una exclaustración ordenada el 7 de junio de 1,872 por el General Justo Rufino Barrios, provocó la nueva salida de los padres dominicos de Salamá, y al parecer del territorio, con lo cual perdieron totalmente sus bienes, archivos y terrenos de la Casa Parroquial y del Cementerio.

Los dominicos fueron especialistas en el arte de la construcción, en la talla de ladrillos, corte y labor de la madera y aún en la pintura de cuadros con ternas religiosos. Ellos se asentaron en los pueblos de las Verapaces, edificaron casas, construyeron las primeras iglesias y conventos de cada comunidad, trazaron calles a cordel y realizaron otros logros en la construcción, sin ser oficiales de la arquitectura.
VERAPAZ:
El nombre original de esta región fue Tucurután a veces escrito como Tuzulutlán o Tezulutlán, según afirma el diccionario Geográfico Nacional. Aunque no existe un significado especifico acerca de este término, algunos autores enfatizan a que se trata de un vocablo que denomina el lugar como “Tierra de guerra”, debido a la resistencia que los nativos de la región ofrecieron a los españoles cuando estos llegaron a la misma para conquistarla. Los españoles llamaron a esta región Verapaz, ya que el dominio de la zona, junto con lo que hoy es Alta Verapaz, se logró por medios pacíficos gracias a Fray Bartolomé de las Casas, en el siglo XVI . La historia precolombina y colonial de Baja Verapaz se desarrolla simultáneamente con la de Alta Verapaz.

Cuando los dominicos llegaron a tierras mayas, el único lugar que faltaba por conquistar era Tezulutlán. Según el cronista Andre Saint-Llu, en su libro evangelización y colonización de la Verapaz, Pedro de Alvarado en dos ocasiones envió a dos capitanes para conquistar la provincia de la Verapaz y nunca pudieron sino hasta la llegada de los misioneros.
SALAMÁ, CASO ÚNICO EN LA CONQUISTA DE AMÉRICA
En 3 campañas fue rotundamente aplastada la arrogancia bélica española en Guatemala, en la región de la “Verapaz”.

 

Las armas españolas habían logrado imponer su prestigio en lo que se llamó Reino de Guatemala. Las mismas perecían invencibles, no obstante el denodado arrojo de los aborígenes para defender los fueros del suelo patrio. Epopeya tras epopeya habían sabido signar los vigorosos indios, con arrojo, sangre y valentía, casi hasta tocar lindes de leyenda. Este último aspecto de fábula el caso del río Xequijel, cuyo vocablo quiere decir “Río de Sangre”, debido a que las aguas del mismo se tiñeron plenamente con el líquido vital de los eximios defensores indios.

Pero no obstante la heroicidad y orgulloso denuedo con que los hispanos conquistadores solían realizar sus empresas de guerra, hubo una zona en la que fracasaron rotundamente, la cual correspondía a lo que en aquel entonces se denominaba “DOMINIO DE TEZULUTLÁN”, que abarcaba toda la parte septentrional del Reino.

Según el ilustre y bien documentado historiador, bachiller don Domingo de Juarros, a la predicha zona le dieron los soldados españoles el nombre de “TIERRA DE GUERRA”, porque la habían atacado 3 veces con feroces acometidas, siendo siempre rechazados con fuertes pérdidas de elemento humano y material bélico, a tal grado que la tuvieron como definitivamente invencible.

Los guerreros nativos del Tezulutlán, merecen compararse en su arrojo con los araucanos de América del Sur, que manifestaron tal ímpetu en defender el suelo nativo, que se hicieron motivo de un épico poema, escrito por el soldado don Alonso de Ercilla.

Pero los hijos de Tezulutlán aún los superan, porque los araucanos fueron sometidos por las armas y nuestros valerosos verapacenses por el convencimiento, la paz y el amor.

Según refiere el historiador Antonio de Remesal, por el año de 1,536, se establecieron en la Capitanía del Reino de Guatemala, los religiosos de la orden de Santo Domingo, Fray Bartolomé de las Casas, Fray Pedro de Angulo, Fray Luis de Cáncer y Fray Rodrigo de Ladrada. El vicario del convento de los dominicos era el padre de las Casas, hombre de sólidos sentimientos cristianos.
El padre de las Casas advirtió, como imperativo de irrestricta justicia, que los nativos tenían pleno derecho no sólo a defender su selo, sino a que se les tratara como humanos, lo cual pareció irónico y fuera de toda aceptación al elemento armado, que se dedicaba a explotar inicuamente a los vencidos.

El 2 de Mayo de 1,537, se firmó el Convenio de Conquista Evangélica de Tezulutlán, de parte de los padres dominicos y el licenciado Alonso de Maldonado, quien asumió para sí la responsabilidad de que el soberano español ratificara el pacto. Como en efecto, en Cédulas Reales del 17 de Septiembre de 1,540 y 1 de Mayo de 1,543, fue totalmente ratificado el inmortal tratado, que entre otras cláusulas contenía:
1. Excluir a los aborígenes del Tezulutlán de toda clase de gabelas.
2. Prohibir que al territorio de Tezulutlán penetraran españoles de toda clase, por término de 5 años.

 

El convenio fue firmado por los frailes Bartolomé de las Casas, Pedro de Angulo y Rodrigo de Ladrana. El fraile Luis Cáncer no compareció a la firma, pero fue el primero que en persona estableció contacto con los bravos jefes de Tezulutlán.

El cacique de Sacapulas, a quien intrigó mucho la nueva religión cristiana, envió a la Capitanía del Reino a su hijo, el príncipe CAKYUG, como embajador ante los dominicos, para invitarlos a que visitaran sus dominios; y ello motivó que el fraile Luis Cáncer, partiera a la “Tierra de Guerra”, a abrir brecha del advenimiento evangélico.

El AHAU o Señor de Sacapulas, fue en personas a recibir al fraile Cáncer, hasta las orillas de ZAMANEB, que era el sitio de su residencia real.

En las nupcias de su hijo, el príncipe Cakyug, con una princesa hija del Señor de CABOAN (Cobán), estuvieron presentes, como invitados de honor, los padres dominicos.

El señor de Sacapulas tomó el nombre de don JUAN, al bautizarse en la fe cristiana y el príncipe Cakyug el de don Jorge. El Emperador Carlos V, homenajeando a los aguerridos e invencibles guerreros del Tezulutlán, dio a la ciudad de Cobán el título de “Ciudad Imperial”, y el mismo monarca fue quien dio la denominación de VERAPAZ, significando el nombre de Verapaz, el de “Orilla de la Paz”.

Tezulutlán quiere decir “Tierra de Temascales”. El primer obispo de la Verapaz fue el fraile Pedro de Angulo. La diócesis de la Verapaz fue creada en Bula del año 1,550, emitida por el Papa Paulo IV.

Aun en el silence del olvido, la legendaria tierra de la Verapaz sigue siendo el símbolo invicto de nuestra autonomía y de la de América, porque en ella se estrelló la soberbia española, irrumpiendo incólume el titánico heroísmo nativo, que con débiles flechas impuso silencio al crujir de los cañones invasores.

 

EL SIGLO XIX
En la constitución Política del Estado de Guatemala, del 11 de octubre de 1,825, se integró el territorio nacional al circuito de Salamá como Capitanía General de las Verapaces.

Se le confirió la categoría de villa por decreto de la asamblea nacional constituyente de fecha 12 de noviembre de 1,825, fue elevada al rango de municipio por decreto del 4 de marzo de 1,834, elevada a la categoría de ciudad por el decreto legislativo de fecha 17 de enero de 1,883.

Según acuerdo gubernativo del 17 de enero de 1,833, se le constituyó cabecera del departamento de Verapaz, hasta el 4 de mayo de 1,877 en que dicho departamento fue dividido en Alta y Baja Verapaz, quedando el municipio de Salamá como cabecera de esta última.
En el año de 1,883, el doctor Otto Estell, recogió varios vocablos pipiles en distintos lugares de la región; por eso se cree que los primeros habitantes y pobladores de Salamá, formados por los indios mexicanos que hablaban una lengua corrompida.

 

 

* Fuente:
Retablos de la Iglesia Parroquial de San Mateo
Salamá, Baja Verapaz
Guatemala, Junio de 1,991
Universidad de San Carlos de Guatemala
Facultad de Humanidades
Departamento de Arte
Pág. 5 a 13
&
Pequeña Monografía de Baja Verapaz
“Sultana de las Rosas”
Segunda Edición
Hugo Arnoldo Conde Prera
1989
Pág. 17 a 19http://www.guatemala-tourisme.info/espagnol/salama/h

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